Kazajstán podría ganar 1.500 millones de dólares con la minería cripto en 5 años

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Con la minería de criptomonedas en aumento en Kazajstán, la economía del país podría beneficiarse de más de US$1.500 millones en ingresos de operaciones mineras legales en los próximos cinco años, según estimaciones de la Asociación Nacional de Kazajstán de la Industria de Blockchain y Centros de Datos

“Si hablamos de los jugadores legales de mercado, centros de datos reciben alrededor de US$310 millones por año por sus servicios, US$200 de los cuales se gasta en electricidad de compra por parte del Estado”, dijo Alan Dorjiyev, presidente de la asociación, en la edición kazaja de la revista Forbes. 

Para evitar posibles cortes de electricidad, la asociación ha desarrollado propuestas de soluciones que podrían eliminar este problema. Según sus representantes, reducir el consumo de electricidad de la criptominería en más del 35% protegería las redes eléctricas de la nación contra tal escenario. La asociación también ha declarado su apoyo a la lucha contra la cripto minería ilegal.

Las propuestas se prepararon en relación con el proyecto de reglamento recientemente elaborado por el Ministerio de Energía de Kazajstán sobre la minería de criptomonedas y el uso de electricidad, que ha estimulado las discusiones dentro de la industria de la minería de criptomonedas.

Para Kazajstán, rico en energía, la criptominería brinda la oportunidad de beneficiarse de la producción de energía nacional del país. Esto se produce cuando los observadores de la industria minera pronostican que el sector podría convertirse en un positivo neto para las industrias energéticas del mundo en un futuro próximo.

Kazajstán es un importante productor de combustibles fósiles, que incluye carbón, petróleo crudo y gas natural. En 2018, la producción total de energía del país, con 178 millones de toneladas de petróleo equivalente (mtep), cubrió más del doble de la demanda energética de Kazajstán. El carbón representa alrededor del 50% de la combinación energética del país, seguido del petróleo y el gas natural, con un 25% cada uno, según datos de la Agencia Internacional de Energía.